
La parcela
Parcela Nº6
"Son vinos que hablan claramente de su terroir"Salvador Contreras, sumiller.

Salvador Contreras
Sumiller de larga trayectoria y una de las voces más reconocidas de Marbella, Salvador Contreras ha desarrollado su carrera tanto en tiendas especializadas como en restaurantes de referencia, como Kava y, actualmente, Sea Grill del Hotel Puente Romano. Tras más de dos décadas trabajando con los vinos de Bodegas Luis Alegre, conoce en profundidad tanto sus elaboraciones como la historia de la bodega. Su relación con Luis Alegre es cercana, constante y marcada por un profundo cariño hacia el proyecto y sus raíces en Rioja Alavesa.
Me atrevería a decir que su tipicidad. Son vinos perfectamente reconocibles, que siempre me transmiten elegancia, carácter y una personalidad muy definida. Nunca han dejado de mantener esos estándares de calidad que los hacen únicos.
Son vinos que hablan claramente de su terroir. El suelo, las viñas y el trabajo en el campo hacen que cada uno tenga una identidad muy singular. Son expresivos, equilibrados, con una importante carga frutal, intensos y con una personalidad que refleja fielmente el lugar del que proceden.
Lo primero suele ser una pequeña sonrisa, una mirada de complicidad hacia la persona que tienen al lado. Es esa sensación de descubrir algo diferente a lo que esperaban. Son vinos que sorprenden, que emocionan y que nunca dejan indiferente a quien los prueba. Siempre han sido un auténtico must.
"El vino está lleno de sensaciones que van mucho más allá de lo que hay en la copa"

Es fundamental. No se trata solo de transmitir conocimiento, sino también pasión, cariño y empatía hacia el proyecto. El vino está lleno de sensaciones que van mucho más allá de lo que hay en la copa, y quienes lo contamos tenemos la responsabilidad de ayudar a que esas emociones lleguen al cliente.
Son vinos profundamente gastronómicos. Tienen todas las cualidades necesarias para acompañar una gran experiencia en la mesa: una acidez marcada, un recorrido largo en boca, complejidad, elegancia, taninos pulidos y una gran tipicidad. Además, el alcohol está perfectamente integrado, lo que les permite acompañar un menú completo con mucha armonía. Es un auténtico placer disfrutarlos junto a los comensales.
La técnica es imprescindible. Nos ayuda a encontrar el maridaje adecuado y a construir un recorrido coherente durante toda la comida. Pero la emoción es igual de importante. Los sumilleres somos unos enamorados de este oficio precisamente por eso: porque nos gusta sorprender y emocionar.
No hay mayor satisfacción que ver cómo un vino convierte una comida en un momento especial. A veces basta un aroma o un sabor para transportar a alguien a un recuerdo de la infancia o a una comida compartida con una persona querida. Esos instantes son, sin duda, una de las cosas más bonitas de esta profesión.
Después de tantos años de relación con la bodega, ¿qué sigue sorprendiéndote de sus vinos?
Lo primero, lo bien que envejecen. Su evolución con el paso del tiempo siempre resulta fascinante. Además, la bodega nunca ha rebajado sus estándares de calidad y ha sabido mantener el foco en lo realmente importante: el viñedo. Ese respeto por el origen, unido a un trabajo en barrica muy cuidado y perfectamente integrado, sigue marcando la diferencia en cada una de sus elaboraciones.
