La parcela

La parcela

Parcela Nº4

Bodegas Luis Alegre y la Esencia del Vino Parcelario
Entrevista a Isabel Cruz, sommelier y directora del Instituto del Vermut.
Isabel Cruz

Isabel Cruz

"Es un placer compartir mis reflexiones sobre un tema que me apasiona profundamente: el vino, y en particular, la filosofía de Bodegas que buscan la tipicidad como Luis Alegre en Rioja Alavesa, una de mis zonas vitivinícolas preferidas.

Como sommelier multidisciplinar y directora del Instituto del Vermut, siempre busco la autenticidad y la historia detrás de cada copa, y los vinos parcelarios de Luis Alegre son un ejemplo magnífico de ello."

¿Cómo definirías el momento actual que atraviesa el sector vitivinícola?

Estamos viviendo un momento fascinante, de profunda transformación y, diría yo, de reconexión. El sector vitivinícola está volviendo la mirada hacia sus raíces, hacia la tierra, hacia la expresión más pura del terruño y de sus gentes. Hay una búsqueda de autenticidad, de vinos que cuenten una historia sin artificios. Los consumidores, cada vez más informados y curiosos, demandan transparencia y valoran la singularidad. Es un retorno a lo esencial, donde la calidad se mide no solo por la técnica, sino por la verdad que hay en cada botella.

¿Qué tipo de personas se están acercando hoy a los vinos parcelarios?

Son personas que buscan algo más que una simple bebida. Son exploradores de sensaciones, curiosos por naturaleza, que aprecian la artesanía y la historia. No les importa pagar un poco más por un vino que les ofrezca una experiencia única, que les hable de un lugar concreto, de un clima, de una forma de trabajar. Normalmente son amantes de la gastronomía, viajeros, y aquellos que entienden que el vino es cultura líquida, un reflejo de un paisaje y de las manos que lo cultivan. Buscan la emoción de lo irrepetible.

Cuando alguien descorcha una botella, ¿qué crees qué busca de verdad?

Más allá del sabor, lo que se busca es una experiencia. Descorchar una botella es abrir un momento, una conversación, un recuerdo. Se busca el placer, la compañía, la celebración, o simplemente un instante de introspección. En el fondo, buscamos conexión: con la tierra, con la tradición, con las personas que hicieron ese vino, y con quienes lo compartimos. Un vino es un catalizador de emociones y un puente entre el pasado y el presente.

¿Notas que la tendencia de "menos es más" también se refleja en la forma de hacer y beber vino?

Absolutamente. Esta tendencia es cada vez más palpable. En la elaboración, se traduce en una mínima intervención en bodega, respetando al máximo la materia prima y permitiendo que la uva exprese su origen sin maquillajes. En el consumo, se refleja en una mayor conciencia. Cada vez más, la gente prefiere beber menos, pero beber mejor. Se valora la calidad sobre la cantidad, la singularidad sobre la estandarización. Es una forma de consumo más reflexiva y placentera, donde cada copa tiene un significado.

En tu experiencia, ¿la gente busca profundizar y entender más, o prefiere disfrutar sin complicarse?

Diría que hay un equilibrio, pero con una clara inclinación hacia la profundización. Si bien siempre habrá quienes sólo busquen el disfrute inmediato, cada vez más personas sienten la curiosidad de entender qué hay detrás de un vino. Quieren conocer la variedad, el terruño, la añada, la filosofía de la bodega y qué personas hay detrás de cada vino.

Los vinos parcelarios, precisamente, invitan a esa exploración, a desentrañar los matices que los hacen únicos. Es un disfrute que se enriquece con el conocimiento.

Luis Alegre, grandes vinos, pequeñas parcelas

"Cada vino, de cada parcela, tenía una voz propia, inconfundible. Eran expresiones puras y concentradas de un lugar."

"Cada vino, de cada parcela, tenía una voz propia, inconfundible. Eran expresiones puras y concentradas de un lugar."
Reñana y Parcela
¿Qué fue lo que más te sorprendió la primera vez que probaste los vinos de parcela de Luis Alegre?

Lo que más me impactó fue la claridad y la definición de su carácter. Cada vino, de cada parcela, tenía una voz propia, inconfundible. No eran simplemente "buenos vinos de Rioja Alavesa"; eran expresiones puras y concentradas de un lugar. Recuerdo la primera vez que probé Finca La Reñana: esa potencia, esa estructura, esa capacidad de llenar la boca con una elegancia que solo puede venir de un viñedo con historia y un suelo franco-arcilloso bien trabajado. Y luego, la Parcela Nº5, con su frescura, su acidez vibrante y ese sutil toque salino que te transporta directamente a las Lagunas saladas de Laguardia. Fue una revelación de cómo la mínima intervención y el respeto al terruño pueden dar lugar a vinos con tanta personalidad y profundidad.

¿Qué tienen estos vinos que los hace funcionar tan bien en contextos tan variados y cambiantes?

Su equilibrio y su versatilidad. A pesar de su marcada personalidad y estructura, los vinos de Luis Alegre no son excesivos. Tienen una acidez bien integrada, taninos pulidos y una fruta que se mantiene vibrante. Esto les permite adaptarse a una amplia gama de situaciones. Su elegancia los hace perfectos para una cena formal, pero su autenticidad y expresividad los convierten en compañeros ideales para una sobremesa relajada o un momento de disfrute personal. Son vinos que invitan a la reflexión pero también a la celebración, y eso es algo que pocos logran con tanta maestría.

¿Hay algún vino que siempre te sorprenda o destaque cuando lo recomiendas o sirves?

Sí, sin duda, Finca La Reñana siempre me sorprende y sorprende a quienes lo prueban. Es un vino que, añada tras añada, demuestra una capacidad de evolución asombrosa. Recuerdo una añada de Finca La Reñana 2019 que, tras su paso por botella, ganó una finura, una elegancia y una mineralidad que lo elevaban a otro nivel. Es un vino que te invita a la reflexión, a descubrir sus capas, y que recompensa generosamente esa espera. Su complejidad y su persistencia en boca lo hacen inolvidable y siempre genera comentarios entusiastas.

Cómo disfrutarlos

Parcela N5Finca La Reñana
Si alguien quiere empezar a explorar los vinos de parcela de Luis Alegre en casa, ¿por dónde debería empezar?

Yo le recomendaría empezar por probar la Parcela Nº5. Es un Tempranillo 100% que encapsula muy bien el carácter de Rioja Alavesa en altitud, con esa fruta, acidez y el toque salino tan particular. Es un vino accesible, pero con una personalidad muy definida, que te introduce de maravilla en el concepto de vino parcelario. Después, daría el salto a Finca La Reñana, para experimentar esa potencia y estructura que mencionaba, y ver la diversidad que Luis Alegre logra con sus parcelas. Lo ideal sería probarlos en días diferentes, o incluso en una pequeña cata comparativa, para apreciar sus matices.

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¿Piensas que hay que esperar a una ocasión especial, o cualquier momento es perfecto para disfrutarlos?

¡Absolutamente cualquier momento es perfecto! La idea de reservar los grandes vinos solo para ocasiones especiales es un mito que debemos desterrar. La vida misma es una ocasión especial. Un vino de parcela de Luis Alegre es una celebración en sí mismo. Puede transformar una cena cotidiana en un evento memorable, o un momento de lectura en un instante de puro placer. No hay que esperar; hay que disfrutar la vida y el vino en el presente, valorando cada sorbo como una pequeña joya.

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¿Con qué tipo de comidas cotidianas funcionan especialmente bien?

Los vinos de Luis Alegre son muy versátiles en la mesa. Por ejemplo, Finca La Reñana, con su estructura y potencia, marida de maravilla con unas chuletillas  de cordero al sarmientoplatos de cuchara como unas buenas patatas a la riojana Para la Parcela Nº5, con su frescura y toque salino, me inclinaría por pescados grasos a la brasa, arroces melosos de carne o marisco o incluso un buen surtido de  quesos los cameros. Y para el Finca La Reñana blanco, con su complejidad y untuosidad, un buen risotto de setas  o con cualquier plato de alta cocina asiática serían una delicia. En general, son vinos que acompañan muy bien la cocina tradicional española, pero también se atreven con propuestas más modernas, siempre que haya un equilibrio de sabores.

Reñana y parcela

Pensando en el consumidor final... ¿Hacia dónde crees que deberían dirigirse las acciones los próximos 5 años?

En los próximos cinco años, las acciones deberían centrarse en la educación y la conexión emocional. Necesitamos seguir simplificando el mensaje sobre el vino, haciéndolo más cercano y menos intimidante. Fomentar la cultura del disfrute consciente, donde el consumidor se sienta empoderado para elegir y apreciar.

La sostenibilidad será un pilar fundamental, no solo en la producción, sino también en la comunicación, destacando el respeto por el medio ambiente y las prácticas éticas. El enoturismo experiencial debe potenciarse aún más, ofreciendo visitas que vayan más allá de la cata, que permitan al consumidor pisar la viña y la bodega. Y, por supuesto, la digitalización seguirá siendo clave para llegar a nuevas audiencias y ofrecer contenidos interactivos. En resumen, se trata de construir una relación más profunda y significativa entre el vino y el consumidor, basada en la verdad, la emoción y la sostenibilidad.