
La parcela
PARCELA Nº5

LUIS ALEGRE
Hay proyectos que nacen del talento, pero solo perduran cuando detrás existe una vida compartida. La historia de Bodegas Luis Alegre es también la de un matrimonio que dedicó décadas de esfuerzo, ilusión y trabajo al cuidado de sus viñas y a la construcción de un legado. Mientras Luis Alegre impulsaba una manera de entender el vino adelantada a su tiempo, su mujer fue una compañera de viaje imprescindible, sosteniendo el proyecto con la misma entrega, discreción y dedicación. En esta conversación, el fundador rememora los orígenes de la bodega, su visión pionera de las parcelas y los valores que siguen definiendo la identidad de Luis Alegre.
Los orígenes de Luis Alegre y el descubrimiento de las parcelas
Heredamos grandes viñedos del pueblo. Yo trabajaba en Domecq y al principio compatibilizábamos este trabajo vendiendo también nuestros propios vinos a granel. Llegó el momento en el que la particularidad de nuestras parcelas nos invitó a formalizar nuestra propia bodega, centrarnos en ella y elaborar nuestros propios vinos.
En aquel entonces no le dábamos tanto valor al tipo de suelo, clima, altitud, exposición al sol, grado de maduración... Todo se simplificaba en la edad del viñedo. Fue a partir de ahí, que empezamos a interpretar las viñas de manera diferenciada.
Era un tema de edad. Desde que asumimos la gestión de aquellas viñas, siempre entendimos que el viñedo viejo nos regalaba vinos más estructurados y complejos que las viñas más jóvenes.
Finca La Reñana nos parecía especial. Siempre fue uno de los viñedos más cotizados del pueblo y es cierto que eran vinos excepcionales los que de allí se elaboraban.
El carácter de cada viñedo
Sin duda, son históricamente las 3 banderas de Bodegas Luis Alegre. Cada una con sus particularidades y sin embargo, igual de únicas. Frescura para definir Finca La Reñana, elegancia para definir Portiles y electricidad para definir Parcela No5.
- Finca La Reñana: Geniuna, se muestra tal y como es. Auténtica y única.
- Portiles: Ecuánime, actúa con justicia, rectitud y mantiene la calma en los grandes vinos de guarda que nacen de allí.
- Parcela Nº5: Resiliente, viñas capaces de adaptarse a un suelo excepcionalmente salino y mineral.
Cada año era distinto, sin duda. Desde bodega procurábamos adaptarnos a las necesidades de las vides en función de las características de cada temporada.
En aquella época, y todavía se mantiene, nosotros fuimos dándonos cuenta de que las viñas de variedades tintas no producían de manera óptima en las zonas que denominábamos “cabezadas” (las zonas más altas de cada viñedo). De tal manera, que empezamos a plantar blanco en estas zonas obteniendo unos muy buenos resultados.
Buscábamos elaborar vinos de mucha frescura. Íbamos recurrentemente a Francia con “colegas” de profesión y probábamos vinos que nos parecían carentes de esa frescura que atesoraban nuestros vinos. Cada parcela nos regalaba un tipo de vino diferente, pero siempre buscábamos este hilo conductor, frescura.
Una bodega adelantada a su tiempo
"Fuimos de las primeras bodegas en Laguardia en embotellar y comercializar nuestros vinos"

Empezamos por un tema de demanda. Inicialmente, nosotros tan solo elaborábamos vinos jóvenes. Una vez empezamos a criar, quisimos hacerlo de la mejor manera posible. Fuimos a Francia a seleccionar el tipo de madera de las barricas en las que íbamos a empezar a envejecer nuestros vinos. De hecho, desde bien pronto empezamos a implementar el uso de barricas de diferentes usos.
- En uno de estos viajes a Francia, adquirimos una cinta transportadora que nos permitía seleccionar las mejores uvas de cada cepa en la propia viña.
- Fuimos de las primeras bodegas en Laguardia en embotellar y comercializar nuestros vinos.
- En gran parte de nuestros vinos tintos, cohabitaban variedades tintas y blancas.
- Seleccionamos personalmente el roble para las barricas en las que íbamos a empezar a criar nuestros vinos.
Nos llamaban locos cuando nos vieron tratar nuestras viñas con la primera sulfatadora vertical que hubo en el pueblo. Esto permitía, en pro de la sostenibilidad, optimizar los tratamientos y desperdiciar menor cantidad de agua y producto.
Rioja Alavesa: legado y futuro
Esto no es otra cosa que ponerle nombre a lo que a tanto valor le dimos siempre. La pasión e ilusión por la viña siempre estuvo presente en nuestras vidas y hoy afortunadamente, forma parte del discurso del vino.
No tenemos duda de que lo es. Es única respecto a las de su entorno y las demás. Dota a sus vinos de una frescura y elegancia que cuesta encontrar en otras denominaciones.
Nos fijamos mucho en si están bien cuidadas o no. Es una cosa que en bodegas Luis Alegre siempre nos obsesionó y hoy en día, fuesen algún día nuestras o no, nos enorgullece ver viñas en el pueblo que son tratadas con meticulosidad, respeto y cariño.
Por encima del vino, tenemos que ser capaces de transmitir la ilusión con la que siempre nosotros nos dedicamos a cuidar nuestras viñas y elaborar nuestros vinos. Nos gustaría decirles que entiendan el mundo del vino desde un espacio de cultura, arraigo y respeto.
Me gustaría poner en valor, sobre todas las cosas, la calidad humana que, desde el año de su fundación en nuestras manos, hasta el día de hoy en manos de Muriel Wines, atesora el proyecto. Bodegas Luis Alegre debe de ser recordada por la calidad de sus viticultores/as, bodegueros/as, trabajadores/as y clientes/as.