La parcela

La parcela

PARCELA Nº5

Entrevista a Luis Alegre y Maritxu Sáenz de Samaniego
LUIS ALEGRE

LUIS ALEGRE

Hay proyectos que nacen del talento, pero solo perduran cuando detrás existe una vida compartida. La historia de Bodegas Luis Alegre es también la de un matrimonio que dedicó décadas de esfuerzo, ilusión y trabajo al cuidado de sus viñas y a la construcción de un legado. Mientras Luis Alegre impulsaba una manera de entender el vino adelantada a su tiempo, su mujer fue una compañera de viaje imprescindible, sosteniendo el proyecto con la misma entrega, discreción y dedicación. En esta conversación, el fundador rememora los orígenes de la bodega, su visión pionera de las parcelas y los valores que siguen definiendo la identidad de Luis Alegre.

Los orígenes de Luis Alegre y el descubrimiento de las parcelas

Cuando fundó la bodega en 1968, ¿qué le llevó a emprender su propio camino en el mundo del vino?

Heredamos grandes viñedos del pueblo. Yo trabajaba en Domecq y al principio compatibilizábamos este trabajo vendiendo también nuestros propios vinos a granel. Llegó el momento en el que la particularidad de nuestras parcelas nos invitó a formalizar nuestra propia bodega, centrarnos en ella y elaborar nuestros propios vinos.

En aquellos años se hablaba mucho de bodegas y bastante menos de viñedos. ¿Cuándo empezó a pensar que cada parcela merecía ser entendida de forma individual?

En aquel entonces no le dábamos tanto valor al tipo de suelo, clima, altitud, exposición al sol, grado de maduración... Todo se simplificaba en la edad del viñedo. Fue a partir de ahí, que empezamos a interpretar las viñas de manera diferenciada.

Hoy hablamos con naturalidad de vinos de parcela, pero hace décadas no era algo habitual. ¿Qué le hizo apostar por esa visión?

Era un tema de edad. Desde que asumimos la gestión de aquellas viñas, siempre entendimos que el viñedo viejo nos regalaba vinos más estructurados y complejos que las viñas más jóvenes.

¿Recuerda cuál fue la primera finca que le hizo pensar: "Aquí hay algo diferente"?

Finca La Reñana nos parecía especial. Siempre fue uno de los viñedos más cotizados del pueblo y es cierto que eran vinos excepcionales los que de allí se elaboraban.

El carácter de cada viñedo

La Reñana, Portiles o Parcela No 5 son nombres muy ligados a la historia de la bodega. ¿Qué tiene cada una de ellas que las hace especiales?

Sin duda, son históricamente las 3 banderas de Bodegas Luis Alegre. Cada una con sus particularidades y sin embargo, igual de únicas. Frescura para definir Finca La Reñana, elegancia para definir Portiles y electricidad para definir Parcela No5.

Si tuviera que describir estas parcelas como personas, ¿qué carácter tendría cada una?
  • Finca La Reñana: Geniuna, se muestra tal y como es. Auténtica y única.
  • Portiles: Ecuánime, actúa con justicia, rectitud y mantiene la calma en los grandes vinos de guarda que nacen de allí.
  • Parcela Nº5: Resiliente, viñas capaces de adaptarse a un suelo excepcionalmente salino y mineral.
¿Qué aprendió observando durante años cómo reaccionaban esas fincas a las diferentes añadas?

Cada año era distinto, sin duda. Desde bodega procurábamos adaptarnos a las necesidades de las vides en función de las características de cada temporada.

¿Hasta qué punto el suelo, la orientación o la altitud pueden cambiar la personalidad de un vino?

En aquella época, y todavía se mantiene, nosotros fuimos dándonos cuenta de que las viñas de variedades tintas no producían de manera óptima en las zonas que denominábamos “cabezadas” (las zonas más altas de cada viñedo). De tal manera, que empezamos a plantar blanco en estas zonas obteniendo unos muy buenos resultados.

¿Qué buscaba transmitir cuando decidió elaborar vinos que reflejaran el carácter de una única parcela?

Buscábamos elaborar vinos de mucha frescura. Íbamos recurrentemente a Francia con “colegas” de profesión y probábamos vinos que nos parecían carentes de esa frescura que atesoraban nuestros vinos. Cada parcela nos regalaba un tipo de vino diferente, pero siempre buscábamos este hilo conductor, frescura.

Una bodega adelantada a su tiempo

"Fuimos de las primeras bodegas en Laguardia en embotellar y comercializar nuestros vinos"

Una bodega adelantada a su tiempo
Más allá del viñedo, la bodega también fue pionera en aspectos como la gestión y selección de barricas. ¿Por qué consideraba tan importante controlar ese proceso?

Empezamos por un tema de demanda. Inicialmente, nosotros tan solo elaborábamos vinos jóvenes. Una vez empezamos a criar, quisimos hacerlo de la mejor manera posible. Fuimos a Francia a seleccionar el tipo de madera de las barricas en las que íbamos a empezar a envejecer nuestros vinos. De hecho, desde bien pronto empezamos a implementar el uso de barricas de diferentes usos.

Mirando atrás, ¿qué decisiones cree que fueron especialmente innovadoras para su tiempo?
  • En uno de estos viajes a Francia, adquirimos una cinta transportadora que nos permitía seleccionar las mejores uvas de cada cepa en la propia viña.
  • Fuimos de las primeras bodegas en Laguardia en embotellar y comercializar nuestros vinos.
  • En gran parte de nuestros vinos tintos, cohabitaban variedades tintas y blancas.
  • Seleccionamos personalmente el roble para las barricas en las que íbamos a empezar a criar nuestros vinos.
¿Hubo alguna idea o apuesta en la que pocos creían y que con los años terminó demostrando su valor?

Nos llamaban locos cuando nos vieron tratar nuestras viñas con la primera sulfatadora vertical que hubo en el pueblo. Esto permitía, en pro de la sostenibilidad, optimizar los tratamientos y desperdiciar menor cantidad de agua y producto.

Rioja Alavesa: legado y futuro

¿Qué le produce ver que hoy el origen, el paisaje y las parcelas ocupan un lugar tan importante en la conversación sobre el vino?

Esto no es otra cosa que ponerle nombre a lo que a tanto valor le dimos siempre. La pasión e ilusión por la viña siempre estuvo presente en nuestras vidas y hoy afortunadamente, forma parte del discurso del vino.

¿Qué cree que hace única a Rioja Alavesa frente a otras regiones vitivinícolas?

No tenemos duda de que lo es. Es única respecto a las de su entorno y las demás. Dota a sus vinos de una frescura y elegancia que cuesta encontrar en otras denominaciones.

Después de toda una vida dedicada al vino, ¿qué le sigue emocionando cuando pasea por una viña?

Nos fijamos mucho en si están bien cuidadas o no. Es una cosa que en bodegas Luis Alegre siempre nos obsesionó y hoy en día, fuesen algún día nuestras o no, nos enorgullece ver viñas en el pueblo que son tratadas con meticulosidad, respeto y cariño.

Si tuviera que dejar un mensaje a las nuevas generaciones de viticultores y elaboradores, ¿cuál sería?

Por encima del vino, tenemos que ser capaces de transmitir la ilusión con la que siempre nosotros nos dedicamos a cuidar nuestras viñas y elaborar nuestros vinos. Nos gustaría decirles que entiendan el mundo del vino desde un espacio de cultura, arraigo y respeto.

Y para terminar, ¿qué le gustaría que recordara la gente cuando escuche el nombre de Luis Alegre?

Me gustaría poner en valor, sobre todas las cosas, la calidad humana que, desde el año de su fundación en nuestras manos, hasta el día de hoy en manos de Muriel Wines, atesora el proyecto. Bodegas Luis Alegre debe de ser recordada por la calidad de sus viticultores/as, bodegueros/as, trabajadores/as y clientes/as.